‘Amado y a veces odiado’ así es Silvestre Dangond el cantante que está llevando el género vallenato a los más alto – La Reina del Vallenato

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‘Amado y a veces odiado’ así es Silvestre Dangond el cantante que está llevando el género vallenato a los más alto

El cantante y compositor de 38 años, orgullosamente Urumitero, le debe gran parte de su éxito a la dura vida que le tocó afrontar y a todo el carisma y orgullo que le ayudado a escalar en el mundo artístico.

Su forma de ser es lo que sin duda lo ha llevado a alcanzar el cariño de la gente, de sus seguidores, de sus silvestritas.

“Es la forma mía, es la forma de conectarme con el público; es mi esencia callejera, pueblerina, innata, sabrosa, “brumitera” […] esa aura; esa cosa chévere que tiene uno que, al final de la historia, la gente te busca es por eso; porque contigo se ríe, contigo se desahoga, o sea, eso es lo más bacano que yo tengo” dice con gran satisfacción este cantante vallenato, que sin duda ha logrado tocar el corazón de muchos colombianos.

Por otro lado, manifiesta que no necesita vender lo que no es, porque no necesita simular en los medios o en un escenario una personalidad diferente a la que se crio y creció. También afirma que ha madurado con los años, aunque un poco tarde: “eso es lo que ha pasado; yo era para que hubiera madurado antes, pero nada”, expresa Silvestre con lamento.

Recordar muchas cosas lo hacen vacilar, llorar y luego reír. Un hombre que siempre pone por delante a su familia, y siempre expresa estar orgulloso de sus buenos padres y su buena gente porque si bien él lo dice no hay que sentirse apenado por las cosas que uno hace para salir adelante.

Es por esto que no se avergüenza de confesar que vendió empanadas con su padre en la terminal de Valledupar cuando estaba joven, y fue esto mismo lo que le impulso a ayudar a su familia saliendo de ese puesto de empanadas para irse a luchar con la música por fuera de su amada Urumita.

“Me vine para Bogotá y aquí empecé a tocar guitarra y actuar en coros de otros cantantes […] cuando uno de los músicos se cansaba, me daban la oportunidad para que yo cantara; entonces yo cantaba y echaba chistes y yo hacía reí y tal” acota Silvestre.

Este pechichón, llorón y sensible cantante vallenato, que tiene un no sé qué, en un no sé dónde, evidentemente despierta un carisma que produce sofoco en el público y que expresa seguir logrando hasta que Dios se lo permita.

Debido de los diversos problemas y escándalos por lo que ha pasado en su carrera, Silvestre manifiesta que se ha tenido que volver algo prudente, porque a la gente muchas veces no le gusta que le digan la verdad y el mundo hoy vive de mentiras para estar contento, entonces es por esto que ha aprendido a manejar ciertos caracteres.

A pesar de muchas situaciones difíciles, la vida de Silvestre parece un canto Vallenato, su espontaneidad y su sabrosura han hecho que su gente se contagie de lo mismo. Busca dejar atrás los malos momentos, teniendo siempre presente los buenos, porque esos son los que le dan el motor para seguir con esta carrera que le ha permitido romper con muchos estigmas de Colombia.

Por su parte, este amado y a veces odiado artista, seguirá brindando lo mejor de sí para dejar su nombre y el vallenato en alto, dando el testimonio de que se puede alcanzar grandes cosas y grandes triunfos de la mano de Dios, aunque primero empieces vendiendo una empanada.